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TERAPIA SEXUAL

Hacemos un diagnóstico y tratamiento de las disfunciones sexuales y otros problemas sexológicos tanto en el hombre como en la mujer, tratando de comprender la sexualidad humana en toda su complejidad. Sabemos que una vida sexual sana y placentera no excluye la existencia de problemas, pero sí la reacción dramatizada y poco realista ante los mismos. Mientras algunas personas prefieren ignorarlos, otras pueden intentar resolverlos y/o aprovechar estos problemas como un reto para conocer mejor su funcionamiento, así como también para descubrir nuevos recursos eróticos y sugerencias para disfrutar más de su sexualidad.

Nuestro procedimiento consiste en hacer una sesión de evaluación con uno o ambos miembros de la pareja, y una vez visto el problema y sus posibles causas que lo están manteniendo se elabora un plan de tratamiento personalizado.

Es en el campo de la Sexología Clínica, donde Isabel Morcillo Nieto desarrolla una de sus principales funciones de Formación y de Psicoterapia; desde la formación que se llevó a cabo en nuestro Centro, durante más de una década para psicólogos licenciados, las intervenciones en ciclos formativos universitarios, cursos y conferencias.

Terapeuta y Docente Supervisor en Consulta de Terapia de Pareja y Sexual, en el Master de Terapia Familiar y de Pareja que se desarrolla en la Facultad de Psicología de la Universidad civil de Salamanca, participando desde 1.998.
 
Problemas de erección
La Disfunción Eréctil, consiste en la incapacidad, persistente o recurrente para obtener o mantener la erección a lo largo de la relación sexual, impidiendo muchas veces las relaciones sexuales con penetración.

La persona que sufre Disfunción Eréctil no consigue disfrutar de sus relaciones sexuales, se siente culpable por las dificultades sexuales con su pareja y suele evitar el contacto sexual. Este problema suele causar un malestar significativo a la persona que lo padece y un deterioro en las relaciones de pareja.

En este tipo de problemas las causas pueden ser psicológicas y/u orgánicas, y es necesario evaluar en la primera sesión para una intervención adecuada del mismo.

En el 85% de los casos hablamos de causas psicológicas debido a; problemas de ansiedad ante la ejecución sexual, miedo al fracaso, estrés laboral, miedo a tener enfermedades sexuales o embarazo, problemas de pareja. Las causas orgánicas pueden ser diversas; tanto cardiovasculares, hormonales como neurológicas. Así como la presencia de fármacos.
Eyaculación precoz
La Eyaculación Precoz, se trata de una consulta muy común dentro de las disfunciones sexuales. Se caracteriza por una falta de control voluntario sobre la eyaculación que afecta de manera muy negativa en la vida sexual de la pareja.

La persona que sufre Eyaculación Precoz no consigue disfrutar de sus relaciones sexuales, se siente culpable por las dificultades sexuales con su pareja y suele evitar el contacto sexual.

La mayoría de las personas que sufren eyaculación precoz no tienen un problema orgánico o médico, ni tampoco tienen problemas psicológicos graves. La causa suele ser un mal aprendizaje y problemas de ansiedad. 

Lo que ocurre, es que no han aprendido a discriminar o atender a las sensaciones previas a la eyaculación, y a controlar niveles de excitación elevados. Llegan al orgasmo de forma rápida e involuntaria acompañado de una profunda insatisfacción.
Eyaculación retardada
La Eyaculación Retardada se caracteriza por retraso persistente o recurrente de la eyaculación, tras una fase de excitación sexual normal.

Si finalmente se logra la eyaculación esta requiere un largo esfuerzo y tiempo.

La persona que sufre Eyaculación Retardada no consigue disfrutar de sus relaciones sexuales y se siente culpable por las dificultades sexuales con su pareja.

A pesar de experimentar una fuerte excitación, no puede alcanzarse el orgasmo y las relaciones sexuales se acaban convirtiendo en una persecución del orgasmo cargadas de tensión.
Inapetencia sexual
La Falta de Deseo es un bajo nivel de interés sexual que interfiere negativamente en la relación sexual de pareja. La persona que sufre Falta de Deseo Sexual  no suelen tomar la iniciativa sexual y cuando lo hacen las inician con desgana, aunque en algunos casos luego experimenten satisfacción sexual, con frecuencia no consiguen disfrutar de sus relaciones sexuales y tiende a evitarlas. Habitualmente se mantiene muy alerta respecto a las conductas de acercamiento de su pareja y suele rehusar las muestras de afecto de la pareja que pueden llevar al contacto sexual. Las consecuencias más inmediatas son el deterioro de la relación de pareja y los conflictos entorno a su relación sexual que contribuyen a erosionar aún más el deseo sexual de la persona afectada.

La persona con Falta de Deseo Sexual deja de responder a los estímulos sexuales, en ocasiones nunca ha experimentado excitación ante estímulos sexuales y, en los casos más graves, llega a sentir repulsión por el contacto sexual.

Las personas que han padecido siempre este problema expresan que podrían vivir toda la vida sin sexo y que para ellos es una obligación. El problema surge cuando están en pareja. En ocasiones, este problema enmascara otro tipo de problemas sexuales. 

En otras ocasiones, el problema surge debido a las diferencias en el ajuste sexual de la pareja y a una mala negociación y acuerdo, lo que conlleva conflicto, resentimientos y distanciamiento emocional. 

También es importante los acontecimientos externos que pueden estar afectando a la persona, estresores como; embarazo, nacimiento de un hijo, problemas económicos, familiares o laborales. Así como problemas de ansiedad o depresión.
Aversión sexual o fobia sexual
Las causas pueden ser experiencias traumáticas o bien creencias irracionales en relación al sexo. Consiste en, sentimientos intensos y persistentes de desagrado, repulsión, asco o temor ante situaciones de tipo sexual. Los estímulos sexuales pueden ser a algo concreto como el fluido genital, al sexo oral o besos en la boca, o puede ser a todo lo relacionado con el sexo, e incluso solamente con el pensar en tener sexo.

Estas personas tratan de evitar el contacto sexual con la pareja y generar situaciones de intimidad. Suele causar un malestar significativo a la persona que lo padece y un deterioro de las relaciones de pareja.
Anorgasmia femenina
Las mujeres que padecen anorgásmia experimentan una incapacidad para alcanzar el orgasmo durante las relaciones sexuales. En ocasiones, la persona puede alcanzar el orgasmo con cierto tipo de estimulación vaginal (en masturbación) pero no consigue alcanzarlo durante las relaciones con penetración. Otras mujeres no logran alcanzar el orgasmo nunca.

Este problema suele causar un malestar significativo a la persona que lo padece y un deterioro de las relaciones de pareja. Durante las relaciones sexuales, las mujeres que padecen un problema de anorgasmia habitualmente entran en una lucha interna por alcanzar el orgasmo que acaba por generar mucha tensión en sus relaciones sexuales.

La falta de orgasmo puede esconder un problema de la respuesta de excitación en la mujer, puede ser el desconocimiento de su propio cuerpo, que no haya aprendido a estimularse bien para conseguir una buena excitación o que no le comunique a su pareja cómo le gusta que le estimulen por miedo o vergüenza, problemas de ansiedad a la hora de tener relaciones sexuales, por miedo al rechazo o al abandono etc.

Por otro lado siguen existiendo muchos mitos a cerca del orgasmo, de la mujer multiorgásmica… Todos estos mitos crean falsas expectativas y frustraciones entorno a la vivencia de la sexualidad. Esperando los fuegos artificiales se pierden todo el placer del encuentro sexual, o bien, viven el orgasmo con frustración y resignación porque no es como esperan o como creen que debería ser.

Se trata de una de las disfunciones sexuales femeninas más frecuentes, consulta con tu terapeuta.
Dispareunia o dolor coital
Las mujeres que padecen Dispareunia sienten dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual, no consiguen disfrutar de las relaciones sexuales con su pareja y acaban por evitar las relaciones.

Para que se produzca una penetración sin dolor, la vagina de la mujer debe estar lubricada y preparada para la recepción del pene. Estos cambios tienen lugar durante la excitación sexual que aparece en los juegos sexuales previos a la penetración. Por diversas causas que su terapeuta deberá explorar, la mujer que presenta dolor en el coito no se encuentra suficientemente lubricada o tiene una respuesta de la musculatura que rodea a la vagina que dificulta la penetración.

Las frustraciones por los intentos fallidos pueden conducir a la persona y a su pareja a sentimientos de frustración, tensión y disminución del placer sexual.
Adicción al sexo
La adicción al sexo es un problema que va más allá de un excesivo interés sexual. Muchas personas pueden experimentar un nivel alto de deseo sexual y mantener relaciones sexuales diariamente con su pareja. Esto no constituye un problema si la persona siente placer y confort con esta conducta. La persona adicta al sexo siente una elevada ansiedad asociada a su preocupación excesiva a temas relacionados con el sexo y sus conductas sexuales y es capaz de poner en riesgo su entorno personal, social y laboral para conseguir una relación sexual.

La adicción al sexo, consiste en un patrón obsesivo y compulsivo de conductas sexuales persistentes y recurrentes, que escapan del control del individuo. Las conductas recurrentes pueden darse: teniendo contactos sexuales con otras personas, con profesionales del sexo, o bien mediante el sexo por internet o el consumo de pornografía. Dichas conductas tienen un claro componente compulsivo.

El componente más importante para encontrar soluciones, al igual que ocurre con otras adicciones, es el reconocimiento de la problemática. Si se siente identificado con esta descripción, solicite consulta con un terapeuta o llame a nuestro centro para más información.
Vaginismo
Las mujeres que padecen vaginismo experimentan una incapacidad para la penetración durante las relaciones sexuales. Las paredes de la entrada vaginal se contraen e impiden la introducción del pene en la vagina. Cuando se fuerza la entrada vaginal se experimenta un dolor muy intenso sin conseguirse la penetración. En el vaginismo se da un reflejo involuntario de contracción de la vagina ante la penetración. Algunas mujeres presentarán un vaginismo total, por lo que no podrán introducir ningún objeto en su vagina (támpax o el espéculum ginecológico). Estas mujeres no pueden ser exploradas ginecológicamente y son incapaces de introducir sus propios dedos en su vagina. Otras mujeres presentan un vaginismo selectivo que se circunscribe a la penetración del pene en su vagina durante las relaciones sexuales. Sin embargo, pueden llevar támpax o ser exploradas por su ginecólogo sin problemas.

Se trata de una de las dificultades sexuales femeninas que se da con frecuencia en la consulta de sexología. Solicite una consulta con un especialista. Actualmente el tratamiento conductual para el vaginismo dispone de muy buenos resultados.
Insatisfacción sexual
La sexualidad es una importante dimensión en la vida de las personas, que afecta de forma considerable a su bienestar. La satisfacción sexual en la vida personal y en la pareja puede determinar el bienestar de la relación y la calidad de vida en general.

Podemos destacar 5 factores que pueden afectar a la satisfacción sexual:

- El tipo de prácticas sexuales (caricias, coito...)

- Aspectos socio-emocionales de la relación con la pareja (deseo sexual, satisfacción marital global...)

- Conocimientos, actitudes y valores hacia la sexualidad (poca asertividad sexual, escasos conocimientos acerca de la sexualidad...)

- Salud física y vitalidad (enfermedades coronarias, depresión...)

- Barreras ambientales (falta de intimidad...)

Finalmente señalar que la excitación sexual también se relaciona con la satisfacción sexual.

Acude a un profesional para valorar tu situación personal y poner en marcha pautas que te ayuden a crecer en la satisfacción sexual.
Parafilias
Las Parafilias son un conjunto de comportamientos sexuales en los que la persona experimenta repetidamente una elevada excitación sexual por objetos o acciones que no son típicamente sexuales, pueden suponer la humillación de las personas implicadas en el acto sexual o incluir a personas que no consienten mantener relaciones sexuales. Dentro de las parafílias encontramos el exhibicionismo, el froutterismo, el fetichismo, la pedofilia, el sadismo, el masoquismo y el voyeurismo. Todos nosotros podemos sentirnos atraídos por fantasías que tengan que ver con temáticas parafílicas dentro de un conjunto más amplio de fantasías sexuales. Esto no representa un problema. A diferencia de ello, las personas con parafília están obsesionadas por una fantasía determinada, únicamente disfrutan del sexo a través de esa fantasía sexual y pueden llegar a tener problemas con el entorno social, laboral y legal con motivo de las conductas guiadas por su parafilia.

A la persona que tiene una parafília le es muy difícil acudir a un centro de terapia sexual, dado que sus conductas pueden resultarle vergonzantes. Es un problema como otras dificultades sexuales, se trata de un problema que afecta a su sexualidad y puede significar un riesgo para usted y su entorno.

En el tratamiento le van a ayudar a rederigir su deseo sexual, obteniendo así una plena satisfacción sexual.
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